Existen varias dimensiones en el amor. Nadie discute que sin cambiar la esencia íntima del espacio existen tres dimensiones, más la del tiempo. El bebé en la cuna constata enseguida dos de las tres dimensiones espaciales: cambiar de lado o ir hacia delante o subirse a la cuna tarda algo más en aprehenderla. La dimensión temporal en virtud de la cual los recuerdos afloran en el pasado y las promesas en el futuro será una cuestión de años. La existencia de cuatro dimensiones más las que quedan por descubrir, no invalidan la concepción espacio-tiempo.
Muchas de las discusiones interminables sobre la naturaleza del amor se debe a la negativa a aceptar la existencia de dimensiones variadas. Los bonobos agarran el amor como única arma de profundizar en el conocimiento de los demás. El amor, la belleza, la curiosidad se funden en un solo sentimiento que afecta a la totalidad de la materia, incluida la materia inerte, las estrellas, los seres queridos, los sollozos y la fruta.
EDUARDO PUNSET.
EL VIAJE AL PODER DE LA MENTE.
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